lunes, 24 de agosto de 2009

Buenos Aires

En Buenos Aires estuve dos veces, mis primeros días en Argentina y mi última semana, y la verdad es que me gustó más la segunda vez, pero a primera vista la ciudad me pareció un Madrid sucio, descuidado y caótico.




La ciudad de Buenos Aires tiene alrededor de 3 millones de habitantes y su área metropolitana unos 12 millones de habitantes, un cuarto de la población total de Argentina vive en la región de Gran Buenos Aires.




Buenos Aires es enorme y no te la acabas en las dos semanas que estuve, es una ciudad fascinante que hay que visitar aunque tenga peros. Tienes que visitar San Telmo y rebuscar entre las tiendas de antigüedades donde puedes encontrar un póster original de Acorralado, entrar en el mercado y mirar la ropa de segunda mano, descansar en la plaza Dorrego y tomar un café mientras una pareja baila tango, ir un domingo y pasear por el mercadillo en busca del regalo perfecto, perderte por las callejuelas y encontrar el Casal de Catalunya (bastante reivindicativo por cierto), comer en cualquier de los cientos de restobares que hay, y entrar en las tiendas de ropa de diseño.




Plaza de Mayo es una parada obligatoria, con la casa Rosada y un campamento de excombatientes de la guerra de las Malvinas, el edificio del Banco de la Nación al fondo, y una catedral muy modernilla al lado. Una vez vista puedes darte una vuelta por la calle Florida, para saciar tus ansias consumistas en la calle peatonal de las tiendas, con tiendas de piel, de zapatos, souvenirs, y al fondo las galerías Pacífico, un centro comercial enorme y muy lindo. También puedes encontrarte a una vieja vestida de caperucita repartiendo publicidad de un sex shop, para fliparlo!




Las distancias en la ciudad son bastante largas, puedes tomar un bus, hay cientos de ellos por toda la ciudad que hacen un ruido muy característico, agarrar el subte, el metro de la ciudad con cinco líneas cada cual más vieja y cutre, asientos de madera, ventanillas abiertas para la circulación del aire y bombillas para iluminarlo, pillar un taxi que salen baratos o patear como un condenado por la ciudad.




El barrio de la Recoleta está chulo, fui un par de veces y me encantó. Lo descubrí el primer día que volví a Buenos Aires porque fuimos a ver una exposición de Star Wars y me fascinó, después un par de veces más, al cine, a ver los edificios característicos de la zona y al cementerio, para caerse de culo, paga los 6 pesos que te pide la señora de la entrada por un mapa y pide a un guía que te lo enseñe porque es impresionante, los mausoleos, las capillitas y toda la gente importante enterrada allí, desde Evita hasta la mayoría de gente que sale en los billetes, una visita muy recomendada. Al salir, puedes seguir todo recto e ir a tomar una birras caseras en una cervecería que hay delante.




Yo no pude ir al teatro y ahora me arrepiento, pero me di unas cuantas vueltas por la calle Corrientes, con sus cines, librerías y teatros, vi el Gran Rex de la canción de Sabina, paseé por Santa Fe y Cordoba, crucé haciendo una parada 9 de julio, me faltó la Boca, ver el estadio River, dar mas vueltas por los parques de Palermo y muchas cosas más.




Buenos Aires es una ciudad para perderse, empezar a caminar y fliparlo con todo, lo bueno y lo malo, y no distraerse porque pueden meterte el palo.

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